Paraguas de colores La magia del color en un día gris, la descubrí en mi añorado Reino Unido. Primero en Inglaterra, y luego en Escocia. A mí me encantan los días lluviosos, aprecio su “saudade” y su misterio. El Reino Unido tiene una maestría en días grises, por lo que “juega” con el gris del tiempo y el gris de sus edificaciones, salpicándolas de color: macetas con flores de color intenso, puertas o ventanas de colores chillones, tejados coloridos, detalles urbanos pintados para hacer “pop!” (cabinas de teléfono, señales de tráfico, híbrantes, etc). Este contraste que tanto amo, me enseñó un divertido juego con el que me entretengo en mis caminatas bajo la lluvia: descubrir los colores en medio del gris….Color en las luces de los vehículos, en las bufandas de los transeúntes, banderas ondeando, botas y capas de agua, señales en los taxis (libre u ocupado), y los paraguas de colores y dibujos. Me divierte descubrir un mundo que solo sale a pasear y solo se aprecia cuando ...
Temprano salíamos camino de Maní Blanco. Pasábamos por Higüeral, con sus nítidas casitas, construidas por el Central Romana. Poco después venía Guaymate, y unos kilómetros más allá, en una pronunciada curva en la carretera, nos adentrábamos entre los cañaverales. Llegábamos, entre caminos de tierra (algunas veces muy enlodados), cruzando un viejo badén de concreto sobre el río Chavon , al corral donde ya estaban ordeñando las vacas con la estampa de las iniciales de mi abuelo, EHC (Emérito Herrera Cedeño). Recuerdo el olor a estiércol de ganado, recuerdo los “muuuus” y “beeees” que hacían los animales aglomerados en el corral; recuerdo el olor a leche recién salida de las ubres de las vacas; recuerdo la casita de madera del encargado de la finca, al otro lado del camino, frente al corral. Recuerdo el olor a leña quemada que venía del fogón detrás de la casita; recuerdo el fresquito que siempre había en esa particular loma de Maní Blanco, ¡la ñoñería de mi abuelo Mero! (Ahí le cel...